
Dejamos de ser chicos, pero todavía no somos adultos. Somos jóvenes que existimos en aquel intervalo quilombero llamado adolescencia, en el cual el corazón es más fuerte que la razón, pero más frágil que el silencio. En el que los amores eternos duran sólo un mes... o toda la vida. Cada uno de nosotros con nuestro estilo, nuestra voz y nuestros sueños. Entre buenos amigos y malas compañías aprendemos la diferencia entre soñar y trabajar para realizar un sueño, entre prometer y comprometerse; entre desear y amar; entre ser adolescente y ser un adulto. Mientras "estudiamos" y nos diviertimos, algunos tenemos que luchar contra los conflictos típicos de la adolescencia, lanzarnos en nuestros primeros intentos sexuales y vivir la incertidumbre del futuro que ahora, más que nunca, empieza a estar en nuestras manos.
ANDATE A DORMIR VOS, YO QUIERO ESTAR DE LA CABEZA. PODER TOMARME UNA CERVEZA Y EMBORRACHAR MI CORAZON; DEJATE DE JODER ¡SI ESTAS MÁS DURO QUE UNA MESA!, PERO YO ESTOY DE LA CABEZA, SOMOS LOS DUEÑOS DEL RELOJ ;).
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