A pensar, a reaccionar, a relajar, a despotricar, a decir estupideces.
A olvidarme de olvidar, a recordar lo que vendrá a arriesgar una y mil veces.
A molestar, a ladrarte, a ser el preso de la celda estereo de tu alma, rincón eterno de las palabras, a ser idiota por naturaleza y caer siempre ante la vaga certeza: de que en esta tierra todo se paga.
A consumirme, a incendiarme, a reir sin preocuparme. Hoy vine hasta aca a tapar mi ingenuidad.
A tocar, a manosear a querer más que un "nada más" a desnudarte una vida de veces.
A hablar mal del que dirán a ver temblar la seguridad a ser distino a lo que se parece.
A terminar con el cuento más oscuro, a derribar los muros de mi mente, a ser un poco menos consciente.
A fantasear, a afilarme bien los dientes, a acabar con mis pensamientos decentes.
A asesinar a las verdades que mienten.
lunes, 5 de enero de 2009
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