Decís perdón y un vaso termina en el fondo de sed. Ya fue, me voy, y puertas se cierran dejando caer la sonrisa. Le pateo cenizas al piso y me rindo frente a mi portón.
Avanzo por la calle angosta y me llama Graciela al pasar le digo:
Voy pensando en que no hace ni un año y las cosas ya no son igual, las disculpas no cuesta aceptarlas, me cuesta saber perdonar.Y olvido que traigo conmigo canciones y amigos, tu alma es ahora mi estrella; el dolor ya no hace mal.
Mirando estoy, a veces me toca el silencio total colgado de la hoja más alta del árbol que sé imaginar. Porque hay cosas que sangran por dentro y nadie las puede notar, y me acuesto en la cama que un día la ropa te supe robar.